Por Alejandro D. Guimaraens

Comentario:

El Puerto de Santa María, villa marinera de gran tradición y solera, es uno de los principales reclamos turísticos de la provincia de Cádiz, entre otras cosas, por su mar, sus vinos, sus mariscos, su arquitectura señorial, sus plazas y calles peatonales… pero, sobre todo, porque la vida discurre tranquila y pausada. Por todo ello se dice que “desde El Puerto se toman los barcos para ir al Paraíso”. Quien conozca la ciudad, sabrá hasta que punto esa frase en cierta.

Entrada del Bar “Er Beti”, un clásico
Tortillitas de camarones del Bar “Er Beti”
Tortillitas de camarones del Bar “Er Beti”

Una de las mejores maneras de descubrir sus encantos es tapear por los alrededores de la Ribera del Marisco y la Ribera del Río. Entre los muchos y variados locales que hay, la mayoría abarrotados de gente, nosotros empezamos el recorrido en el Bar “Er Beti” (C/ Misericodia, 7), en el que tomamos unas tortillitas de camarones muy ricas (reconozco que son una de mis debilidades), un estupendo paté casero de cabracho, una tapa de menudo con una salsa pringosita y deliciosa, y una insuperable tapa de rabo de toro, tierno y  gelatinoso. También son muy recomendables la carne con tomate y el montadito de carne mechada (para los andaluces, carne “meshá”).

Alejandro, cronista gastronómico, y Begoña en el Bar “Er Beti”

A continuación entramos en La Bodeguilla del Bar Jamón (C/ Misericordia, 5) en donde, para hacer honor a su nombre, sirven un jamón ibérico espectacular. La carta para tapear es tan amplia y todo tan apetecible que dificulta el momento de la elección (ibéricos, revueltos, pescaditos fritos, ensaladas…). Nos decantamos por algo original, como  una cazuelita de garbanzos con langostinos, y por algo típico de todos los bares andaluces, como las huevas aliñadas. Sólo espero no tener que verme nunca en la tesitura de tener que elegir entre uno de los dos platos, porque no estoy dispuesto a renunciar a ninguno de ellos. Estaba todo sencillamente extraordinario. También probamos un par de panes de la casa (tostas), uno de ellos con pisto y bacalao ahumado, y el otro con huevo de codorniz, setas y jamón. Además de riquísimos estaban muy bien presentados.

Copa de fino, cerveza y tapa de huevas aliñadas

Para terminar, resulta muy entretenido sentarse en una terraza de la Plaza de la Herrería y contemplar a los viandantes. Nosotros nos acomodamos en la terraza de La Herrería, donde dimos buena cuenta de un plato de jamón ibérico.

Sugerencias:

Callejear y cenar a base de tapas, acompañadas por una copa de fino o una jarra de cerveza.

Aunque la mayoría de los sitios disponen de terraza, recomiendo entrar en los bares y acodarse en la barra, donde  disfrutarán más del ambiente de tasca.

Además de los locales de los que hemos hablado, también es recomendable pasar por las barras de Los Portales (Ribera del Río, 13), Casa Flores (Ribera del Río, 9) y Paco Ceballos (Ribera del Marisco, s/n).

Y si a alguien le entra la morriña, que no deje de ir a la Taberna del Puerto, situada en una calle peatonal perpendicular a la Ribera del Marisco, y que está regentada por un gallego que prepara un pulpo y unos berberechos de primera categoría.

Precios:

Se acompañan varias facturas, en las que se podrá comprobar que son unos precios bastante asequibles.

Sirva de referencia varios tickets